De lo mejor del año de AEW, quizá solo superada por Fletcher contra Dustin. Estas luchas me hacen sentir que uno está tan acostumbrado a suspender la realidad en la lucha libre que cuando sale algo así más cercano a una pelea real sin irish whip, sin esquivarse, sin saltos, se siente brutal. Eddie pelea con más ganas que técnica o fuerza, Joe lo supera en todo, pero Eddie es una mosca en el oído, no deja en paz a Joe, lo golpea constantemente, lo muerde, lo empuja, no hay como librarse de él, lo derriba fuertemente varias veces pero se vuelve a parar a golpear. Joe finalmente va por el duelo de machetazos y sorprendentemente, lo pierde, termina cayendo a la lona por primera vez y debe volver a concentrarse en ganar. Excelente el contraste entre el Powerslam de Joe, explosivo y perfecto, y el Exploder de Eddie Kingston, que casi se decapita a si mismo con Joe al borde de caersele encima, refleja muy bien la desesperación por ganar. Con todo, Eddie casi gana si Joe no se va al ringside, y estuvo a punto de conectar el Uraken. Joe finalmente lo rinde, pero se siente como si hubiese ido a la guerra, sin sangre de por medio esto se sintió muy violento.
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